miércoles, 9 de septiembre de 2009

RUTA DEL CARES














La ruta del Cares es una senda que recorre la garganta del río Cares, una ruta de senderismo sencilla pero a la vez espectacular por encontrarse el cañón en su comienzo con una anchura de 20 m. mientras que las montañas de caliza que lo cobijan superan los 2000m de altura, los Picos de Europa.

La ruta se puede hacer desde Caín (León) a Poncebos (Asutrias) o desde Poncebos a Caín (12Km), sin embargo, nosotros decidimos completar esta ruta de salida en Caín con la subida a Bulnes (3Km más), pero no por el funicular, sino por el camino histórico de Poncebos-Bulnes, hacer noche allí, y bajar al día siguiente de Bulnes, para recorrer otra vez el trayecto de la senda del Cares (esta vez desde Poncebos a Caín, al revés que el día anterior). En total 30 Km entre ida y vuelta.
La ruta tiene un total de 71 túneles, siendo el mas largo el de los collados de casi 1Km de longitud.

La ruta del Cares, tiene sus comienzos entre 1916 y 1921 con las obras de la canalización de una parte de las aguas del Cares y su aprovechamiento hidroeléctrico para la central de Camarmeña-Poncebos. Sin embargo, la senda actual del Cares, fue construida 25 años después entre 1945 y 1950 para permitir el mantenimiento y limpieza del canal, hasta el día de hoy. En su construcción, murieron un total de 13 personas.

El caudal, en tiempo de buenas aguas puede llevar hasta 12 metros cúbicos por segundo y la producción de energía de la central puede producir 12000 Kilovatios por hora.

Desde comienzos de Verano, ya teníamos en mente mi niña y yo realizar esta ruta en algún hueco que sacáramos de las vacaciones entre escapada y escapada. Y por fin, a finales de verano nos decantamos por ponernos rumbo a Caín, un pueblecito al norte de León. Lo normal es que la gente haga la ruta del Cares en la dirección contraria, saliendo de Poncebos (Asturies), pero nosotros lo que queríamos es empezar con tranquilidad, la gente empieza desde el otro lado en plan romería, parece que te paseas por la Calle Real de Segovia un fin de semana en hora punta, y comienzas subiendo, sin ver el impresionante cañón por ningún lado, y entre estos tres problemas (subida, mucha gente y no ver lo bonito de la ruta) la gente al llegar a “los collados” se lo piensa y se vuelve atrás sin saber aprovechar esta impresionante senda del Cares tallada en la roca.

Llegamos por la tarde de un Domingo, hicimos noche en Caín y por la mañana del Lunes con mochila a cuestas salimos a disfrutar de este rinconcito de los picos de Europa. Comenzamos solos, y hasta casi la mitad del recorrido, en Culiembro, no nos cruzamos con nadie. Comenzamos a andar con un poquito de niebla, por el sendero que sale al final del pueblo. Atravesamos el río por el puente de los pinteros, y otra vez un poco mas adelante cruzamos a la izquierda del río por el puente de la presa, donde el rio se divide en dos: una parte sigue siendo visible encajonado entre los murallones, y la otra, ira desviada por el canal hasta la central hidroeléctrica. Seguimos el camino por los túneles tallados en la roca, el primero y mas largo es el de los collados (no confundir con “los collados” en la parte final del recorrido antes de empezar a bajar a Poncebos).




Continuamos el curso del sendero mientras que el río cares se va hundiendo poco a poco cada vez más en lo profundo del desfiladero, y nosotros vamos pasando de un lado a otro del río, cruzando por los puentes de “los Rebecos” y unos metros más adelante el de “Bolín”.

























Poco a poco, vamos avanzando con la cámara de fotos repletas de instantáneas, y a medio camino llegamos al citado lugar de Culiembro. Allí encontraremos una fuente. A partir de aquí el cañón se empieza a abrir cada vez más.
































En cosa de unos 5 Km. aproximadamente desde Culiembro, ya picando para arriba la senda, sobretodo en los últimos metros que ya veíamos desde un par de kilómetros atrás, llegamos a la zona de “los Collados”, donde nos encontramos con un gran número de rebecos.


















































































Desde aquí, ya todo es bajada, a partir de este punto no dejábamos de encontrarnos con un gran número de senderistas que venían en dirección contraria. Y tras la bajada y cruzarnos con un par de cabritas más, llegamos al final de la senda en poco menos de 3 horas, al final de la carretera de Poncebos donde llegan los coches para aparcar e iniciar la ruta del Cares en este otro sentido. Este punto lo reconoceremos por encontrarnos con la caseta de información, y un gran número de contenedores. En este punto, es donde tomaremos el camino para subir a Bulnes, por el camino histórico por donde han subido con ayuda de burros todos sus habitantes hasta hace bien poco sus alimentos, ropas, etc. Algo más de una hora de subida, que a partir del año 2001 se ha dejado de utilizar por sus habitantes al inagurar el funicular. Ahora montañeros y senderistas se meten por el para llegar al pueblecito de Bulnes, o bien para adentrarse hacia la travesía de los picos de Europa, como explicaré en otra ocasión en este mismo blog, que hice años atrás con mi amigo Zapa.

Nosotros, en vez de comenzar ya a subir a Bulnes, donde haríamos noche, bajamos hasta Puente de Poncebos, por la carretera, dejando el cruce que sube a Camarmeña y hotel, restaurante y sidrería, a la izquierda, la entrada al funicular a la derecha, y tras pasar el túnel, llegamos a un restaurante donde queríamos comer una buena fabada (en mi caso) y unos buenos espaguetis con queso Cabrales (en el caso de mi niña Mary). Tras llenar nuestras panzas, y empezar a bajar la comida antes de que esta llegase a hacer la digestión, jeje, nos pusimos de nuevo las mochilas a nuestras espaldas y comenzamos por la carretera a subir todo lo bajado desde la caseta que indica el inicio de la senda del Cares desde el lado Asturiano, y a la izquierda, el camino que subirá a Bulnes, aunque empieza bajando al río en sus primeros metros.
Tras abandonar la carretera hasta donde llegan los coches para aparcar, descendimos unos 250 metros para cruzar el río Cares por el puente de la Jaya, puente ya nombrado en las famosas crónicas de Alfonso X el Sabio. De aquí pasamos por el “colladín encima la casa”, la Corredoria de Jéndigos y de nuevo otro puente, el puente del Jardú. A partir de aquí empieza la subida, pasamos por la zorera y las vueltas de Codilla. Seguimos subiendo por una serie de vueltas y revueltas hasta alcanzar el martiniano y el pardu la robre (por el color pardo de las rocas). Siguiendo el camino, pasaremos más adelante bajo una construcción de hormigón por la que se canalizan las aguas en dias de lluvias, la Riega del Texu. Mas arriba, pasamos por las cruces, donde es normal pasar sin darse cuenta de las cruces talladas, en memoria de los vecinos de Bulnes que fueron arrastrados hasta aquí por una alud a principios del Siglo XX.
A nuestra derecha, según subimos, dejamos en paralelo el Canal del Tejo, visible en algunos momentos, que baja rápidamente aguas abajo en sentido contrario al nuestro. Mas adelante llegamos a la zona de los Colines. Nos encontraremos con el puente de los Colines, que podemos cfuzar para subir a Bulnes de arriba o el Castillo, por el que pase años atrás para ascender a Amuesa, Cabrones, Torre Cerredo y Urriellu, camino que no tomaremos hoy, sino que seguiremos el camino rumbo a Bulnes, dejando al lado una cuadra. En pocos minutos alcanzamos un transformador y la boca superior del funicular. Momento en el que ya veíamos como nuestra ruta de hoy terminaba y comenzaban a caer las primeras gotas de lo que fue una gran tormenta. Llegamos al pueblo para cobijarnos y buscar nuestra posada donde pasaríamos la noche.
Despues de cambiarnos y dejar la mochila, cuando ya había terminado la tormenta, nos dimos una vuelta por el pueblo, que se recorre rápido y visitamos todos sus bares tomanco cañitas y viendo el lugar ideal para cenar.













Al Día siguiente nos levantamos temprano, pues queríamos llegar a Caín antes de la 13:30 ya que cerraban la carretera hasta Posada de Valdeón de 14 a 18 horas, y llegando más tarde, nos quedariamos encerrados en Caín hasta las 6 de la tarde y si de ahí queríamos ir a Cangas de Onis, Gijón y Oviedo en los siguientes días no queriamos perder el tiempo. Nos levantamos con niebla, chispeaba un poco, desayunamos y con mochila a las espaldas empezamos a bajar hacia Puente de Poncebos otra vez por el camino histórico. Esta ruta no corre practicamente ningún riesgo. El único problema surguiría en Invierno, con grandes nevadas que puedan originar aludes, sobretodo desde la zona alta de la Peña Martín. Comenzamos a bajar desde la Vila, barrio bajo de Bulnes bajo el tilo la teya, al lado de la iglesia y el cementerio, cuyo cementerio es uno de los pocos del mundo que estan techados para poder enterrar a los muertos durante el invienro y las nevadas no lo cubran durante gran parte del año. Hayque señalar como curiosidad, que en este cementerio, fue enterrado el "Cuco" que fue el primer montañero y escalador muerto en las paredes del Urriellu o Naranjo de bulnes. Continuamos bajando por la depuradora dirección la posada payariegu y la boca superior del funicular parariegu o concha del payariego, cerca del transformador. El mismo recorrido que ayer hicimos subiendo, hoy lo teníamos de bajada. Al llegar al puente de los colines, sin desviarnos, giramos a la derecha pasada la cuadra, para descender paralelos al río y la canal del Tejo, hasta llegar a cruzar los puentes Jardu y la Jaya para llegar a la pista asfaltada. De aquí, en vez de continuar nuestra ruta hacia caín, descendimos otra vez a punte Poncebos, para llegar a la cafeteria y de vuelta para subir por nuestros mismos pasos al comienzo de la ruta del cares.














La ruta del cares en el sentido inverso a como la realizamos el día anterior es much más dura al principio, pues comenzas subiendo hasta los collados en frío. Por suerte nosotros ya llevabamos poco más de una hora andando por lo que la subida no se nos atraganto. Igualmente, en este sentido, comienzas a ver una gran cantidad de personas, mientras que al comenzar por Caín, no veas a casi nadie, o nadie durante la primera hora como fue nuestro caso.
El recorrido, igual, sin pérdida y sencillo. Pero espectacular.

























Ya hicimos menos fotos que el dia anterior y en cuatro horas desde Bulnes, y poco mas de dos horas y medias desde Punete Poncebos, llegabamos a Caín, donde tenímos el coche.
En verdad, una ruta bonita, distinta, nada que ver con las otras a las que estamos acostubrados a hacer de alta montaña, pero que requiere hacerla al menos una vez en la vida, un gran paseo por el cares, que no subiendo a Bulnes, se puede hacer en un mismo día sin problemas. Como anecdota en esta ruta, aún tenemos la de encontrarnos con gente conocida de nuestra ciudad, e incluso amistades, que llevandonos sin ver varios meses por Segovia, nos vimos haciendo esta ruta, así es la vida, no nos vemos en nuestras misma ciudad y nos tenemos que ver a 400 Km de ella y en plena ruta, no en otra ciudad sino en un sendero de los picos de europa.

martes, 8 de septiembre de 2009

TRAVESIA DE LA GRANJA AL PUERTO DE NAVAFRIA. Vivac en Malangosto

Siempre me había interesado realizar esta travesía o ruta no circular del cordal de Peñalara, que para realizarla de manera completa, parte desde el puerto de cotos, y pasando por dos hermanas, Peñalara, risco de los claveles, puerto de los neveros, puerto del reventón, pico reventón, pico flecha, puerto de las calderuelas, puerto de Malangosto, los pelaos, peñacabra, y el pico del nevero, llega hasta el puerto de Navafría. Es una ruta de montaña que salvo el paso por el collado de la flecha y el puerto de malangosto, se va caminando por encima de los 2000 m. de altura en toda ella, acumulando en tan sólo 26 kilómetros unos 1500m de desnivel acumulado tanto en subida como en bajada, todo un auténtico rompepiernas. Aunque realmente, para realizar toda la ruta completa o la horizontal, como muchos la llaman, habría que añadirla el cordal que continúa desde el puerto de Navafría hasta el puerto de Somosierra, pasando por el puerto de la linera, reajo alto y capón. Esta ruta o mejor dicho recorrido, se conoce como el camino PR 32 SG/M que sigue la línea divisoria entre las provincias de Madrid y de Segovia, por lo que en gran parte del recorrido se encuentran bastantes restos de trincheras de la guerra civil.Pero como muchas otras escapadas y rutas que solemos hacer, esta nos viene improvisada. Me llamó mi amigo Zapa un Domingo, ambos teníamos libre el Lunes por la tarde y el Martes por la mañana (yo estaba de vacaciones, jeje) y queríamos hacer una salida al monte con noche incluida. Se me vino a la cabeza esta ruta y a él le pareció bien, pero debido a los horarios deberíamos de salir el lunes por la tarde a partir de las 17 horas, así que para intentar hacer noche en Malangosto (debido a que tendríamos un refugio por si hubiese tormenta o lluvia, y a que es el único punto en donde podríamos conseguir agua en toda la ruta) pensamos en salir desde la Granja de San Ildefonso (o el Real sitio de la Granja, como lo acaban de denominar ahora) así que nuestra ruta sería desde la Granja al puerto de Navafría. Creyendo que íbamos a ganar tiempo, que si lo ganamos, también creíamos que sería una ruta más accesible y fácil, pero se convirtió en una ruta todo lo contrario, mucho más dura, pues no saldríamos desde los 1830m. en los que se encuentra el puerto de Cotos, sino desde los 1250m de altura en los que se encuentra nuestro punto de salida, la puerta más alta de la urbanización alto caserío Urgel de La Granja, por lo que nuestro desnivel acumulado de subida se encontrara al terminar la ruta en 2000m. que teniendo en cuenta la mochila que llevamos a nuestras espaldas entre saco para vivaquear, bebida, cena y ropa de abrigo, la estamos convirtiendo mucho más dura de lo que podría ser una travesía de un día completa desde el puerto de cotos al de Navafría.
Salimos del lugar citado, donde nos dejó mi niña, a las seis menos cuarto de la tarde, estamos a principios de Septiembre y ya anochece antes, las tardes son muy calurosas y las noches ya van refrescando. Así que como todo tiene cosas buenas y malas, y siempre hay que salir adelante con todo, con un poquito de conocimientos, un poquito de creatividad y un poquito de suerte, de esta manera fue evolucionando nuestra ruta.... (en ningún momento la habíamos planificado, salíamos a andar y tendríamos que llegar al puerto de Navafría al mediodía del día siguiente).
En un primer momento vamos buscando el puerto del reventón para enlazar con el PR SG/M 32 y teníamos desde donde salíamos tres posibilidades, ir hasta el chorro y subir directamente paralelos al chorro hasta el mismo puerto, o subir por la fuente y chozo del infante bien por el cortafuegos que se ve desde la carretera Segovia dirección La Granja encima de ésta, o bien por el camino que pasa por la fuente del Ruper, antiguo camino de Rascafria. Fuimos subiendo por el antiguo camino que va desde la Granja hasta Rascafría por el camino histórico del siglo XIII, que el parque natural la ha denominado ruta verde número 4 (RV4), en un principio le seguiríamos hasta el puerto del Reventón, pero que según nos encontramos con el cortafuegos nos decidimos a subir por él para probar fuerzas de salida, y así llegamos en una hora aproximadamente al chozo y fuente del infante, en donde recuperamos fuerzas bebiendo agua de la fuente y tomando una barrita.













No se nos ocurrió, pero este es un buen punto para llegar sin peso de agua (yo llevaba 3 litros a cuestas, es decir 3kg más en la mochila) que nos podíamos haber evitado subir hasta este punto y aquí rellenar nuestras cantimploras. De aquí, ya siguiendo otra vez la RV4 llegamos al puerto del reventón en donde enlazamos en hora y media (sin paradas) dos horas en total, con el PR 32SG/M, para disponernos a seguir todo el cordal hasta Navafría. Una vez en el puerto (2038) que llegamos tal y como indica el mismo nombre del puerto: REVENTADOS, giramos a la izquierda, dirección norte en busca del bloque geodésico que nos indica el pico del reventón a 2079m.
















Desde aquí, seguimos continuamente el cordal, por todo lo alto, a la izquierda de la valla. Así, dejando siempre la valla a nuestra derecha, continuamos hasta llegar a un punto en el que nos encontramos con las primeras trincheras y dónde la valla gira hacia la izquierda, y del mismo modo se aprecia que el pico de la flecha se encuentra a nuestra izquierda. El pequeño camino que seguíamos gira a la izquierda un poco mas adelante para empezar a bajar radicalmente al collado de la flecha, donde nosotros perdimos el camino, y los hitos, así que hasta el collado fuimos sorteando matojos y matorrales, arañándonos con los mismos en algún momento que otro, a la vez que perdimos el sol y todo aquello empezaba a anochecer mientras observábamos como en la dirección a la que íbamos estaba lloviendo. Una vez en el collado, con 3 horas de pateo, nos disponíamos a subir hacia el pico Flecha (2077) ahora dirección noroeste, cuya subida me resultó personalmente muy dura, en dónde traíamos acumulados el reventón desde la Granja, los kilos de la mochila, la oscuridad del anochecer y las primeras gotas de lluvia.











Al llegar al pico, ya de noche, tocó abrigarse, ya que de los 28 grados con los que habíamos empezado a andar, ya habían bajado a 17, así es Septiembre, y de lo cansado que iba hubiese preferido hacer vivac allí mismo, pues las vistas de Segovia de noche, la meseta castellana y al sur las luces de los pueblos del valle de Lozoya daban puntos a favor, pero la lluvia que amenazaba y los kilómetros que dejábamos para el día siguiente, nos lo restaban, así que hicimos una parada, sacamos un bocata de tortilla, un par de tragos, y de vuelta a caminar, ya con frontal (había sido hace un par de días luna llena, pero no nos iluminaba apenas nada debido a lo nublado con lo que nos habíamos topado el cielo). Nuestras 4 horas desde el principio, y 3h30min. en movimiento, nos pedía tregua a las piernas y espalda cargada, pero eso seguía siendo un sube y baja. Pasamos por el puerto de las calderuelas (por el que había llegado yo ya en bicicleta subiendo por el lado segoviano por siete arroyos) y nos disponíamos a encontrar el puerto de Malangosto, donde también había llegado hace dos años a la romería que se hace el primer Domingo de Agosto (que resulta ser la romería más alta de Europa) pero en aquella ocasión no fui en esta dirección, sino que llegué bajando a Malangosto por el cortafuegos que nos tocaría subir mañana, ya que había salido de Collado hermoso en aquella ocasión dirección alto de palomas y cerro pelaos, ruta que hice en BTT y ya comentaré en otro momento. Seguro que de día no hay pérdida en esta ruta, pero de noche mosquea desviarse dirección izquierda y luego derecha entre los puertos de las calderuelas y Malangosto, así que el truco, es dejar siempre a nuestra izquierda la valla, que en este tramo es alambre de espino. Con nuestras 4h y 30 minutos pateando este tramo del sistema central o lo que se había venido años atrás montes carpetanos, llegábamos al puerto de Malangosto o del buen amor, en donde nuestro grande Arcipreste de Hita, en su viaje que unía las localidades de Hita y Ferreros (Otero de Herreros) en el SXIV se encontró con una serrana en este punto, con lo que a su vuelta le hizo cambiar de ruta, y pasar por el puerto de La Fuenfria en donde se perdió…, así que tras esta historia que le contaba a mi amigo Zapa, del libro del buen amor, nos decidimos abandonar el cordal PRSG/M32 para bajar camino a la izquierda, en busca del refugio o chozo de Malangosto, lugar donde se hace la romería que he comentado. En este punto, es donde nace el manantial del río cambrones, la cual aprovecha bezolla para embotellar kilometros más abajo. Así que pudimos reponernos de agua, y dejar a unos 10 metros el refugio por si de repente en mitad de la noche se pusiera de tormenta o a llover. Hicimos vivac al lado del manantial, las nubes nos abandonaban y todo aquello empezaba a coger brillo con la luna. Dejamos los frontales y picoteamos para cenar recuperando hidratos y calorías, así como recuperar líquidos, y como no, no podía faltar, un poquito de vinito y unas caladillas de ese mezclado de cannabis que todo montañero se ha fumado alguna vez en la montaña.



















Al día siguiente, ya con la luz del sol, a eso de las 8 de la mañana nos habíamos despertado pero seguimos dentro del saco hasta las nueve que nos levantamos para desayunar y recoger la mochila, pues aún refrescaba bastante. Esta noche, cuando me desperté teníamos 6 grados de temperatura, ¡fijaros que cambio de temperatura habíamos sufrido desde los 28 grados con los que nos habíamos puesto a andar!. Pero ya por la mañana, el ponernos en marcha nos hacía entrar en calor. Ya en marcha nos dieron las 10 de la mañana y nos quedarían 3 horas aún para llegar al puerto de Navafría, aunque con paradas fueron 3 horas y media. Subimos desde donde habíamos vivaqueado a 1853m hasta los 1929 m. de altura en el que se sitúa el puerto de Malangosto. Hay que señalar, que este fue un importante punto de paso, mucho antes de su paso por aquí del Arcipreste de Hita (al cual se da su nombre este puerto) pues ya durante el siglo I unía como via romana las localidades de Complutum (Alcalá de Henares), Segovia y Coca, esta calzada romana ya apenas visible, que después fue sirviendo para comerciar entre los pueblos del valle de Lozoya con Collado Hermoso y Sotos albos.








Por lo tanto, tras este pequeño inciso de historia, en este punto que abandonamos ayer, hoy volvíamos a partir para continuar por el PR 32 rumbo a los pelaos o pelados (2130) por el que subimos por un camino cortafuegos, que años atrás fueron trágicos par mi (pues descendiéndole me caí con la bici de montaña) que recordándolo, vimos una placa nueva en el lateral de la valla de piedras que separan Madrid y Segovia, que ese era el punto que marcaba 2016 m. de altitud, y Segovia, como candidata a la ciudad de la Cultura, habían colocado hay esa placa.

Al llegar a los pelaos, observamos como nos rodeaba el nacimiento del pirón, las hoyas hacia el lado madrileño, las trincheras en la que los dos bandos de la guerra civil tuvieron que huir conjuntamente para librarse de sus mandos, por la amistad que habían cogido ambos bandos entre canción y canción, intercambio de cigarrillos y partidos de fútbol ahí arriba.



Desde aquí otra vez nos volvía a quedar un continuo sube y baja, pasando por Peñacabra (2160) y llegando a el Nevero (2210). En el nevero ya es donde nos encontramos a otro montañero, hicimos nuestra parada para terminar la comida que llevábamos a cuestas, queso, tortilla, jamón, y el culito de vino que sobro de anoche. Llamé por teléfono a mi niña, que ambos tardaríamos lo mismo en encontrarnos en el puerto de Navafría, nosotros bajando a pie y ella en coche desde Segovia. Desde el pico, en el que el bloque geodésico yace en el suelo, teníamos dos posibilidades de bajar hasta el puerto, cogiendo el camino y la pista de esquí de fondo abajo, girando por el camino que nos sale a la izquierda, o continuando por el cordal y descender por el cortafuego que nos lleva directamente hasta el mismo puerto. Nuestra decisión fue esta última, pues bajamos por el cortafuego y llegamos al mismo puerto a la vez que llegaba nuestro coche a recogernos, con esa preciosidad dentro de él, Mary.














Aquí termina esta pequeña pero interesante travesía o ruta no circular de 25 km , que espero os sirva para futuras rutas o escapadas a la montaña, ya veis que tenéis varias posibilidades para avanzar por el cordal, esta ruta es por la que nos decidimos, pero podéis variarla a vuestro antojo. Espero que os hayan gustado las anécdotas contadas, dotadas con un poquito de historia que tienen nuestras montañas.

Ahora queda que la hagáis vosotros y compartamos este mundillo tan maravilloso. También queda que en una temporada, nos decidamos a terminar este cordal que va desde el puerto de Navafría hasta el de Somosierra, “La horizontal” que ya colgaré en este blog en cuanto la realicemos.

Un cordial saludo montañero.